Todos nos hemos preguntado alguna vez, tras la primera cita, si él o ella estará interesad@ en un segundo encuentro. ¿Cómo saber cuándo cabe una segunda cita?

Mujeres y hombres hemos pasado por estos momentos muchas veces, momentos de una primera cita en los que hay gestos, maneras, movimientos, palabras y tal vez más cosas que nos hicieron saber que hay interés.

Pero… están los que se dan cuenta y los que no. Damos señales claras y a veces más que obvias y el otro parece no enterarse. Entonces nos surge una pregunta: “¿Estará tan interesad@ como lo estoy yo?” Y casi inmediatamente surgen otras inquietudes… “¡Qué palo!”, “¡Qué vergüenza si me estoy confundiendo!”.

Algunos expertos en citas afirman que en el momento de servir la primera copa, los hombres ya han decidido si habrá una segunda cita o no. Para que no haya confusiones, cuando hay miradas, sonrisas, cumplidos y complicidad, no es necesario aclarar nada; sabemos perfectamente que habrá una segunda cita.

Pareja tomando vino

Pero en algunos casos y con cierto tipo de personalidades las cosas no son tan sencillas. Por un lado están las personas que tienden a dramatizar y a sobreactuar, dando la falsa sensación de que están surgiendo sentimientos cuando no es así. En este caso es cuando quedamos a la deriva, expuestos, y nos quedamos sin comprender nada. Por otro lado, están los indecisos, de los cuales nunca obtienes un no, ni tampoco un sí, ni blanco ni negro, que confunden, despistan y nos alejan de nuestro objetivo. En estos casos sólo nos queda esperar esa señal que nos dirá si está interesado/a en un segundo encuentro.

Mantener la mirada sobre alguien indica atracción, pero si te miran muy poco y desvían la mirada a menudo puede ser por nervios. En conclusión, podemos citar algunas señales que nos ayudarán a saber si la otra persona está interesada en volver a quedar contigo:

  • Su mirada es expresiva y fija.
  • Presta atención a lo que dices.
  • Muestra una sonrisa amable.
  • Su actitud es positiva, sincera y abierta.
  • Gestos sensuales como recorrer el borde de la copa con la yema de los dedos, o sentarse apuntando con sus piernas hacia donde estás tú.

Para finalizar, sería una pena que por timidez o falta de iniciativa de ambos no haya una segunda cita cuando ambos la desearían, por tanto no dudes en hablar de algún evento próximo, película, obra de teatro o lo que sea que sea de su interés como gancho para un segundo encuentro.

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