El popular dicho de que “un clavo saca otro clavo”, no parece funcionar muy bien. Si sacas el clavo con otro, el agujero se engrandece y después hay que resanar la pared, para evitar que tu bello cuadro termine en el piso, roto o maltratado.
Igual sucede con las relaciones. Es preciso guardar un tiempo de duelo, mismo que implica tomar un tiempo para ti. Cuando terminamos una relación lo mejor es darnos tiempo para revisar en qué falló: ¿en qué nos equivocamos?, ¿qué haríamos igual? ¿Qué vamos a permitir y qué no?
Generalmente, terminamos una relación porque nos sentimos heridos, maltratados, aburridos y/o defraudados; está comprobado que las personas somos seres de costumbres y confort. El cambio nos desagrada, dado que lo vivimos como una amenaza a nuestra estabilidad y bienestar. Cualquier cambio, por pequeño que sea, es un generador de estrés.
Cambiar de casa, de coche o de empleo genera toda una serie de respuestas en nuestro cuerpo. La adrenalina fluye, para preparar el “ataque”. Nuestro cuerpo se resiente y empezamos a tener trastornos de sueño, de alimentación, de digestión, etc.
Cuando somos nosotros los que dejamos a la otra persona, sentimos un alivio momentáneo, pues la fuente de nuestra desazón se aleja.
No obstante, padecemos enojo, negación, tristeza, frustración, decaimiento o una necesidad de mostrarnos eufóricos en todo momento. La persona que termina la relación, pareciera salir adelante más rápido, pero un tiempo después se presentan las dudas. ¿Hice lo correcto?, ¿debí intentar más?, si me hubiera dado cuenta hubiera modificado… y este proceso nos lleva a sentirnos cobardes, temerosos o dudosos de si debimos, o pudimos haber podido salvar esa relación.
Cuando es lo opuesto y somos a quienes dejaron, tenemos que vivir con la autoestima fragilizada, temerosos de no ser suficientemente “buenos”, para nadie.
Atravesamos todas las etapas antes mencionadas y ante la inminente ruptura, tenemos que recomenzar nuestra búsqueda del ser amado. Al final hicimos todo lo posible y no funcionó.
Cuando comienzas a salir con alguien de nuevo, es probable que te pregunten sobre tu pasado o porque quieres comenzar a salir o iniciar una relación, trata de mantener una respuesta corta y directa al punto, no cuentes toda tu historia, en vez de eso, solo da la información suficiente y resumida, y continua con otra cosa. Recuerda que mientras mas estés en el tema de tu “doloroso pasado” pueden resurgir los sentimientos negativos, causando vació y tristeza. Tus asuntos emocionales puede que aun estén frágiles y necesitan sanar.
Es bueno que también aceptes el apoyo de tus familiares y amigos, ellos pueden hacer maravillas por ti emocional y espiritualmente, no es buena idea guardarte los sentimientos negativos, hay que confrontarlos, explorarlos, analizarlos, y dejarlos ir.
Los nuevos prospectos no quieren escuchar sobre “cuan mala fue tu pasada relación”, esto solo habla de tu estado mental actual: continuas herido, no lo has superado, y no estas emocionalmente disponible para una nueva relación.
Son mejores temas de discusión tus hobbies, pasiones, metas, tu trabajo, y cualquier cosa positiva que te mueva emocionalmente a un futuro más feliz y brillante.
El pasado es solo eso: el pasado. Es una experiencia para aprender cuanto has ganado en conocimiento, con el tiempo, todo va a sanar, y encontraras felicidad nuevamente.
Claro que lo obvio sería tener apoyo terapéutico, pero si no nos es posible por falta de liquidez o por temor de que nos consideren “locos” o incapaces, tenemos el recurso de hacer un ejercicio personal, que consiste en un balance emocional.
Este sencillo ejercicio nos posibilita sacar toda la basura emocional y colocar cada situación en su lugar. De lo contrario, al iniciar una nueva relación llevaremos cargando los temores y resentimientos generados por la situación anterior y no podremos manifestarnos libres con la siguiente pareja. Este ejercicio, también nos es útil para constatar sí el duelo ha terminado.
Sí quieres sentirte libre y fresco, toma una hoja de papel y escribe como título:
“En mi relación con ___________”, y después como título en columnas:
¿QUÉ GANÉ? ¿QUÉ PERDÍ? ¿QUÉ ME DIO? ¿QUÉ LE DÍ?
¿QUÉ APRENDÍ? ¿QUÉ ME FALTO POR APRENDER?
¿EN DÓNDE MÁS PUEDO APRENDERLO?
Escribe todo lo que te venga a la mente: cosas físicas, materiales, relacionales, espirituales, tiempo, etc.
Cuando termines léelo y reléelo una o dos veces más. Revisa si es todo lo que hubo. Si falta más, añádelo con total honestidad, después de todo, sólo es para ti. Después, vuelve a leerlo. Con este ejercicio que parece muy simple, tendrás la oportunidad de conocer tus puntos débiles y fallos, y podrás superar la relación e iniciar una nueva con mayores conocimientos y claridad, acerca de para qué quieres a una nueva persona en tu vida.
1 Respuesta
Eliana
30th octubre 2010 a las 8:25 am
1Realmente me gusta mucho la pagina: creo q los temas son bien tratados: combinando seria teoria con lenguaje sencillo. Muy bueno!
RSS sindicación para comentarios en esta entrada · TrackBack URI
A quienes les esté costando superar una ruptura, recomiendo la lectura de la Guía para superar una ruptura amorosa, realizada a partir del estudio de varios casos de rupturas amorosas, con el cual se obtuvo un método práctico para superar las rupturas de forma rápida y saludable.
Escribir una respuesta