Superar tus miedos en una relación

Vivir la soltería, atraer las miradas cuando bailas, tener tu cuota de amores y una lista de relaciones pasadas… Suena familiar, es el pan diario de quien aún no se compromete, no podemos decir que las relaciones no te han funcionado por tu profesión, porque seguramente las profesiones de tus prospectos variaron. Tus romances han sido emocionantes y, en cada uno, enloqueciste de amor, de lo único que hablabas era de tu pareja.

No guardarse nada para uno mísmo, evita sufrir en silencio ese pesar.

El problema aparece cuando esta persona perfecta falla en algo tan insignificante como hacer un comentario tonto o dejar un plato sucio fuera de lugar… Cualquier cosa basta para que pienses que no tienen nada en común. Como consecuencia, cuando terminas la relación, invariablemente te cuestionas: ¿Por qué son tan difíciles las relaciones? Si lo único que busco es sentir esa unión con alguien, quieres encontrar intimidad. Tú buscas una relación recíproca, que puedas vivir plenamente para enamorarte de tu pareja.

Primero, la honestidad con uno mismo

Debes apelar a la honestidad cuando te das cuenta que tu interés dura lo que una puesta de sol. Si descubres que tu problema es la búsqueda de intensidad y no de intimidad. Muchas personas terminan confundiendo esos dos estados emocionales, talvez por que la intensidad precede a la intimidad… Se entiende, porque la mirada apasionada, esa atracción inmediata, las rodillas que se te aflojan, tantas emociones y esa profunda decepción cuando termina el romance. La intensidad es el producto del deslumbramiento de sentirnos enamorados. Pero la intensidad no significa intimidad.

relaciones pulso hombre mujerLa intimidad y nuestros temores

En una pareja, para tener intimidad necesitas que esa otra persona te conozca como eres y, al mismo tiempo, el deseo de conocer a tu pareja tal como es. Claro, la capacidad de sentir que te pueden conocer tal como eres, sin ningún temor. Es definitivo, nada podría parecer más deseable, porque nadie te produce tanta alegría, ni es tan irrepetible como tu deslumbrante amor. Anhelas llegar a conocer a tu pareja como te conoces a ti mismo; porque la emoción de revelarte por completo, sin temor a la crítica ni al rechazo, vale lo que cueste conseguirla. Es que, sin intimidad tu vida permanecerá solitaria, desolada.

Ahora bien, puedes preguntarte, ¿por qué te resulta tan difícil la intimidad con alguien? ¿Por qué los hombres que te atraen tienen defectos, te critican, son groseros, manejan muy rápido y nunca te llaman? ¿Por qué te da tanto miedo pedir lo que quieres? ¿Por qué temes sentirte atrapado y pasar por el dolor de la ruptura, si es que todo terminara? ¿Si prefiere a otra persona antes que a ti? Talvez la pregunta más importante sea: ¿Por qué rechazas a tus prospectos antes de que ellos te rechacen a ti?

Es evidente que la intimidad no es un problema de todos los seres humanos, sino de casi todos. Solemos creer que este es un problema del género masculino, pero no, entre nosotras también nos da miedo esa intimidad. Sabemos que la intimidad puede ser un poco aburrida, ya que se basa en la rutina de estar juntos día con día, de sentirse cómodos, sin presiones; pero, no es la intensidad electrizante, eso te lo aseguro. Muchos nos sentimos defraudados si no vivimos una pasión de alto voltaje.

Pudieran haber infinidad de obstáculos o excusas, que nos impiden disfrutar una relación. Cualquiera que sea el motivo, siempre hay un problema; pero, tenemos que reconocer que, la principal causa es el miedo y, de acuerdo con los especialistas, se presenta en cinco modalidades.

Los cinco tipos de miedos que perjudican tus relaciones

  • Miedo al rechazo. Nadie quiere vivir el rechazo de su pareja, es horrible; y lo que terminas haciendo es evitar las situaciones que crees que propician el abandono. Decides no acercarte a nadie, para evitar que te lastimen. Este miedo puede nacer de sentimientos de vergüenza, crees que si alguien supiera cómo eres realmente no te querría. Te juzgas de una manera muy dura y crees que los demás lo harán de igual manera; por eso crees que al mostrarte como eres te rechazaran y podría ser mucho más duro que estar solo.
  • Miedo a la dominación. El miedo a ser dominado es más frecuente en los hombres que en las mujeres. Es el miedo a perder el control, que la otra persona sepa todo de ti y pueda usarlo en tu contra. Es posible que esto te proporcione una cierta seguridad; pero, es un pobre aliciente cuando necesitas el calor de la intimidad y te encuentras rodeado de tu soledad.
  • Miedo a perder tu independencia. Desde la infancia luchaste por ser independiente, te esforzaste, luchaste, eres independiente económicamente y te abriste paso en tu profesión. Lograste valerte por ti mismo; pero, talvez el miedo a perder tu independencia, te orille a no permitirte tener intimidad. Hay quien cubre sus debilidades con alguna demostración de voluntad, como quiénes trabajamos horas extras, casi todos los días. Nadie quiere volver a una relación de dependencia que implique debilidad; porque depender de otra persona puede ser peligroso. Desde luego, también hay mujeres a las que les gusta sentirse dependientes y protegidas… Aunque esto parezca más del siglo pasado; pero, el deseo de cederle control al hombre puede crear un obstáculo para la intimidad también. Hace falta un equilibrio para lograr un verdadero acercamiento.
  • Miedo al abandono. Es cuando tienes la creencia de que “a todas las mujeres, tarde o temprano, las abandonan los hombres”, o talvez, “las mujeres son insensibles, tarde o temprano, me dejará por otro”. No está bien que generalices, puesto que no todas las personas son iguales o actúan de la misma manera. El miedo al abandono tiene que ver con la cuestión del dominio y de la falta del mismo: Tú pareja, de repente, decide terminar la relación, entra otra persona en su vida y te roba su amor. El problema con esta ansiedad, es que te da muy poco valor como hombre o como mujer, destruye completamente la intimidad. Actúas como el verdugo de la relación y vas matándola día con día, creyendo que te dejará por alguien más. Evita torturarte, porque no pasa siempre, de verdad.
  • Miedo a perder tu intimidad. Muchas personas creen que su mundo interior debe quedar oculto detrás de un velo místico; algunas consideran esto como su yo interior, y no lo comparten con nadie, porque suelen pensar que, si otra persona lo descubre, podría robarlo y te dejará el ser vacío. Las personas que piensan así suelen ser independientes, agresivas, dominantes. Este miedo es más frecuente en una relación de pareja que en una de amistad, porque la diferencia es la sexualidad. La intimidad en el amor es básicamente corporal. La razón por la que a las mujeres nos resulta más difícil la intimidad es la sexualidad, vista como una invasión.

Son éstas las barreras infranqueables que impiden la intimidad. El remedio es buscar la honestidad contigo mismo y pensar en la intimidad que quieres conseguir, la que realmente deseas tener y cuánto estás dispuesto a invertir para lograrlo.

Estos pequeños esfuerzos serán pocos cuando logres el objetivo; una pareja en quien confiar y con quien puedas ser tú mismo. Una persona que sea capaz de entender las pequeñas y las grandes diferencias, que no te abandone cuando estas sean demasiado grandes. Un amor que te haga experimentar la extraordinaria vivencia de crecer juntos. Ese hombre o esa mujer con quien puedas compartir lo mejor de tu vida, el amor. Sólo confrontando tus miedos, podrás asegurar cuando encuentres a ese alguien con quien lograrás construir esa ansiada intimidad, día a día.

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